IMA

Carta de Bienvenida de la Hna. Adriana Silva

 

Querida Comunidad educativa:

Vivimos tiempos ‘difíciles’ donde lo normal parece ser la inestabilidad, el aislamiento, la violencia y el miedo; donde la tan añorada paz y felicidad parecen ‘imposibles’. En este tiempo, en esta realidad, la comunidad educativa de IMA proclama con fuerza y convicción que “lo hacemos posible con la fuerza del amor”. Juntos: laicos y hermanas, jóvenes y educadores, colegio y familia, hacemos posible que IMA sea una casa donde crecemos siendo felices, una presencia que acompaña los primeros pasos de la vida, un espacio para el protagonismo juvenil, una escuela que educa para que seamos competentes en los diversos ámbitos de la vida, abiertos y conectados con lo Sagrado que para los cristianos se llama Dios, que nos habita y sostiene en el camino.

 Creemos en la fuerza revolucionaria del amor en la educación, por eso afirmamos con la filósofa y educadora Nel Noddings que, las escuelas no deben entenderse como dispensadores de conocimiento e información, sino como lugares donde se ofrece relaciones nutritivas que son necesarias para que se produzca el aprendizaje. Pues lo cierto es que la actitud de cuidado y contención afectiva, es esencial para desarrollar la curiosidad que nos impulsa a descubrir, entender y transformar el mundo que nos rodea. Por eso don Bosco, ya en el 1872 afirmó que la educación es cosa del Corazón.

La escuela transmite mucho más que conocimientos: transmite valores y actitudes que conforman las identidades individuales de los estudiantes y moldean su forma de pensar, sentir y actuar. Esas actitudes vitales no se aprenden en los libros de texto, tampoco en internet, sino en la interacción directa con personas concretas. En IMA hacemos posible con pasión salesiana, un ambiente educativo donde todos tenemos la oportunidad de crecer como personas competentes y felices.

Desde esas convicciones, quiero en nombre de la comunidad de hermanas HMA y del equipo directivo, darle a todos la bienvenida a este nuevo año académico, invitando a que pongamos el corazón en la tarea de educar y educarnos para ser mejores personas, respondiendo ante los desafíos del mundo de hoy.