IMA

Nos dedicamos a educar a los niños y jóvenes estando especialmente atentos a quienes tienen menos posibilidades de éxito y mayor exposición al peligro. Educamos a la persona integralmente, favoreciendo la capacidad de dar sentido a la vida a través de experiencias positivas y de actuar con coherencia en la toma de decisiones. Creamos relaciones educativas capaces de estimular y sostener las fuerzas interiores de niños y jóvenes y de orientarlos hacia nuevas etapas de madurez, hacia nuevas experiencias, en la perspectiva del proyecto de vida cristiana.    (Adaptación de Actas CG XIX, p.41)

Uno de los criterios educativos de mayor importancia para nosotros es
LA CENTRALIDAD DE LA PERSONA
Buscamos brindar a los niños y jóvenes las herramientas para que se descubran a ellos mismos y adhieran libremente al proyecto que Dios tiene soñado para cada uno.

El Sistema Preventivo es una metodología educativa, un estilo de vida, un quehacer cotidiano. Tiene como premisa la prevención y la asistencia que implican la presencia continua y servicial del educador en medio de los jóvenes. Se basa en tres principios fundamentales: la razón, el amor y la religión, por los cuales se construye un ambiente educativo caracterizado por la familiaridad, la confianza y la alegría.

  • Conocimiento de sí mismo, potenciando de ese modo lo positivo y la creatividad que hay en cada uno.
  • Generadora de diálogo, que es capaz de escuchar al otro e incentivar el sentido crítico y el trabajo en equipo.
  • Crecimiento en la autonomía, la responsabilidad y el esfuerzo.
  • Diálogo intercultural e interreligioso y participación ciudadana responsable en un mundo mediático y globalizado.
  • Ambiente de familiaridad, gratuidad, fiesta y alegría.
  • Confianza en los destinatarios para que puedan experimentar el sentirse amados.
  • Relaciones interpersonales de calidad, que escuchan y acogen incondicionalmente al otro, que apoyan y acompañan en la búsqueda del proyecto de vida personal.
  • Apertura a Dios como fuente de una verdadera humanización.
  • Acogida de los valores evangélicos y el seguimiento de Jesucristo.
  • Progresivo compromiso con la justicia y la paz.
  • Presencia viva de María Auxiliadora como modelo de mujer cercana, creyente y compañera de camino.
  • Valoración de todas las formas de religiosidad y diálogo respetuoso con los que no la tienen.
  • Manifestación de nuestra fe celebrada en los sacramentos.